Datos del Observatorio Regional Amazónico (ORA), de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), muestran que los focos de calor registrados en la Amazonía presentaron una reducción de alrededor del 70 % en 2025, en comparación con el año anterior. La caída se observó en todos los países amazónicos, lo que evidencia una tendencia regional consistente.
La principal explicación de esta reducción está asociada a los efectos del fenómeno climático La Niña. Caracterizada por el enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, La Niña altera los patrones de circulación atmosférica tropical y, en el caso de la Amazonía, tiende a intensificar el régimen de lluvias, especialmente en amplias áreas de la cuenca. El aumento de las precipitaciones y de la humedad reduce la propagación del fuego, creando condiciones menos favorables para la ocurrencia de incendios forestales.
Para comprender la caída abrupta de los focos de calor en 2025, es necesario observar el comportamiento de este indicador en años anteriores. En 2024, el monitoreo del ORA —realizado a partir de datos del satélite SNPP y del sensor VIIRS, de la NASA— registró más de un millón de focos de calor en la Amazonía. “Entre 2023 y 2024, la Amazonía enfrentó sequías severas, que crearon condiciones favorables para la propagación del fuego. Como resultado, el número de focos de calor aumentó un 37 % en 2024 en comparación con 2023”, explica Maycon Castro, especialista en monitoreo ambiental del ORA.
Según Isabelle Vilela, especialista en cambio climático del ORA, la sequía extrema que ocurrió en la Amazonía en 2023 y 2024 es resultado principalmente de la combinación inusual y simultánea del calentamiento anómalo del Atlántico Norte tropical y de El Niño —el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial—, ambos intensificados por el aumento de las temperaturas globales.
Ya en 2025, bajo el efecto de La Niña, el número de focos de calor cayó drásticamente a poco más de 320 mil focos, considerando los ocho países miembros de la OTCA (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Surinam y Venezuela).
“Aunque El Niño y La Niña son fenómenos periódicos, estudios recientes indican que el calentamiento global está modificando su frecuencia, su intensidad y amplificando sus efectos climáticos”, explica Vilela.

Efectos del clima global
“La Amazonía es altamente susceptible a los efectos del clima global. Estos efectos pueden ocasionalmente inhibir los puntos de ignición, como se observó con las lluvias de 2025, pero el cambio climático también puede volver a la región amazónica extremadamente inflamable, como ocurrió en 2023, cuando la región enfrentó una sequía severa asociada a El Niño que culminó, en 2024, en la elevada incidencia de focos de calor observada en la región”, afirma Arnaldo Carneiro, coordinador del ORA.
A pesar de la influencia de los factores climáticos, especialistas advierten que los focos de calor en la Amazonía están mayoritariamente asociados a acciones humanas. En 2025, cerca del 35 % de los focos de calor ocurrieron en áreas de bosque y el 25 % en pastizales. Esta proporción fue ligeramente mayor en 2024, cuando el 38 % de los focos de calor se registraron en áreas de bosque y el 28 % en áreas de pastizales. Entre las principales causas se encuentran la deforestación, el manejo de pastizales con uso del fuego y la fragmentación forestal, que vuelve a la vegetación más vulnerable a la ignición y a la propagación del fuego. En períodos de sequía, estas prácticas tienden a intensificarse, elevando significativamente el riesgo de incendios de gran magnitud.
Sobre el ORA
El Observatorio Regional Amazónico (ORA) es una iniciativa estratégica de la OTCA orientada a la producción, integración y difusión de datos e información científica sobre la región amazónica. El ORA reúne indicadores ambientales de los ocho países miembros de la OTCA con el objetivo de apoyar la formulación de políticas públicas, fortalecer la cooperación regional y respaldar la toma de decisiones basada en evidencias. En el ámbito ambiental, el Observatorio monitorea, entre otros aspectos, la deforestación, los focos de calor, el cambio climático y la biodiversidad, contribuyendo a una visión integrada de la Amazonía a escala regional.



