Entre el 18 y el 22 de agosto, Colombia será sede de la V Cumbre de Presidentes de los países que integran el Tratado de Cooperación Amazónica (TCA). El encuentro reunirá a jefes de Estado, cancilleres, representantes de la sociedad civil y comunidades indígenas para trazar estrategias de protección y conservación de la selva.

La reunión marca el mayor evento amazónico antes de la COP 30, que se celebrará en noviembre en Belém. Los ocho países miembros de la OTCA – Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela – deben reafirmar su compromiso con la conservación de la biodiversidad, la lucha contra el cambio climático y la promoción de un modelo de desarrollo sostenible para la región.

La seguridad pública y la lucha contra los delitos transnacionales, el cambio climático, la bioeconomía, la gobernanza regional, la protección de los pueblos indígenas, el mecanismo financiero, la cooperación en ciencia y tecnología y las estrategias para evitar el «punto de no retorno» del bioma serán algunos de los temas que se debatirán.

Uno de los puntos centrales de los debates es la alerta lanzada por los científicos sobre el llamado «punto de no retorno», cuando la selva amazónica dejaría de funcionar como selva tropical y entraría en un proceso irreversible de degradación.

Para el secretario general de la OTCA, Martin von Hildebrand, la Cumbre será una oportunidad para que los países amazónicos consoliden una posición conjunta que fortalezca la cooperación regional, impulse la implementación de los compromisos asumidos y genere acuerdos que permitan enfrentar la crisis climática y promover el desarrollo sostenible de la región. «La Amazonía se enfrenta a presiones crecientes derivadas del cambio climático, y su preservación es esencial para la estabilidad medioambiental de Sudamérica y del planeta. Esta Cumbre nos ofrece la oportunidad de dar continuidad a los compromisos asumidos y avanzar en acuerdos concretos que refuercen la acción conjunta ante este desafío global», afirmó Martin.

Pueblos originarios: pilares de la conservación de la Amazonía

La directora administrativa de la OTCA, Edith Paredes, refuerza que la preservación de la selva pasa por la valorización de los pueblos originarios y tradicionales. «Ellos son los verdaderos guardianes de la Amazonía. Mantener la selva en pie es una decisión colectiva que exige la participación activa de estos pueblos, el fortalecimiento de las instituciones, el uso sostenible de los recursos naturales y un modelo de desarrollo que promueva la inclusión, la equidad y la justicia climática», explica.

Paredes destaca además la importancia de la Amazonía para el régimen de lluvias en América del Sur, fundamental para la agricultura en el continente: «Por lo tanto, preservar e invertir en la Amazonía es una estrategia inteligente de desarrollo global. La selva es un activo insustituible, tanto para la seguridad climática y alimentaria mundial como para la construcción de un futuro más equilibrado entre el progreso y la naturaleza».

La directora ejecutiva de la OTCA, Vanessa Grazziotin, complementa esta idea destacando el papel estratégico del bioma: «La Amazonía es un ecosistema estratégico para el planeta, indispensable para la estabilidad climática global, para el régimen de lluvias que sustenta la producción de alimentos y energía en América del Sur y para la preservación de un patrimonio biológico único. Su vasta selva y sus ríos voladores mantienen la vida, alimentan las economías y protegen las culturas, desempeñando un papel insustituible para el futuro común de la humanidad».