Del proceso de construcción colectiva a la institucionalización del diálogo paritario, el Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas marca un hito en la cooperación regional al incorporar de manera permanente la participación indígena en la gobernanza de la Amazonía.

La consolidación del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI) marca una nueva etapa en la gobernanza regional de la Amazonía. Más que una instancia de diálogo, el MAPI constituye un espacio permanente de participación y concertación que reconoce a los Pueblos Indígenas como actores políticos fundamentales para la protección de los territorios, la biodiversidad, los conocimientos tradicionales y las formas de vida amazónicas. 

Creado en el ámbito de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), el MAPI es resultado de un proceso regional de construcción institucional impulsado por los Países Miembros, con la participación de los Pueblos Indígenas Amazónicos y otros actores estratégicos, iniciativa orientada a fortalecer la participación de los Pueblos Indígenas en los procesos de gobernanza y gestión sostenible de la Amazonía, así como a contribuir a la consolidación del MAPI como un mecanismo permanente de diálogo, articulación y cooperación regional. 

Un camino construido paso a paso 

El MAPI no surgió de un día para otro. Es el resultado de un largo proceso político, diplomático y técnico que tomó impulso con la Declaración de Belém, adoptada en 2023 por los Presidentes de los Países Miembros, y se consolidó con la aprobación de la Resolución 17 durante la V Reunión de Presidentes de los Estados Parte del Tratado de Cooperación Amazónica, celebrada en Bogotá en 2025. 

Detrás de esa decisión hubo un intenso proceso de diálogo y negociación entre los gobiernos amazónicos y las organizaciones indígenas. Juan Carlos Alurralde, quien fue delegado titular del gobierno de Bolivia y coordinador el Grupo de Trabajo 7 (GT7) acompañó las negociaciones desde sus primeras etapas, recuerda que fueron necesarias cerca de 18 sesiones para construir los consensos que dieron forma al mecanismo. 

“La estructura paritaria fue una exigencia no negociable de las organizaciones indígenas.” 

— Juan Carlos Alurralde – Bolivia, coordinación del GT7 

Su testimonio refleja uno de los principales desafíos de esas negociaciones: diseñar una estructura que conciliara la institucionalidad de los Estados con el reconocimiento de las formas propias de representación de los Pueblos Indígenas, su derecho a la autodeterminación y su participación en las decisiones sobre los territorios que históricamente han protegido. 

Desde su experiencia, Gabriela Belmonte, representante del Gobierno de Venezuela, considera que ese proceso marcó un punto de inflexión en la historia de la OTCA. 

“Por primera vez en la historia de la OTCA, los Pueblos Indígenas se sentaron al lado de los gobiernos para construir una sola voz amazónica.” 

— Gabriela Belmonte – Venezuela 

Más allá de la aprobación de un nuevo mecanismo, el proceso permitió construir una forma distinta de diálogo regional, basada en el reconocimiento mutuo, la búsqueda de consensos y la corresponsabilidad entre los Estados y los Pueblos Indígenas. Ese espíritu de construcción colectiva es, precisamente, uno de los principales rasgos que distinguen al MAPI dentro de la arquitectura institucional de la OTCA. 

La innovación de la cogobernanza paritaria 

Uno de los elementos más relevantes del MAPI es su propuesta de cogobernanza paritaria. Al reunir representaciones gubernamentales y organizaciones de Pueblos Indígenas en una misma arquitectura de diálogo, el mecanismo contribuye a superar modelos tradicionales de consulta puntual y fortalece un enfoque de construcción conjunta. El principio central es simple, pero transformador: las decisiones sobre la Amazonía deben considerar, de manera estructurada, la voz de quienes viven en los territorios y contribuyen históricamente a su conservación. 

Para Juan Carlos Alurralde, uno de los principales aportes del mecanismo es precisamente el cambio que introduce en la relación entre los Estados y los Pueblos Indígenas. 

“El MAPI transforma la arquitectura de la OTCA: los Pueblos Indígenas dejan de ser solo consultados y pasan a una gobernanza más activa.” 

— Juan Carlos Alurralde – Bolivia, coordinador del GT7 

Esta perspectiva otorga al mecanismo un valor estratégico para la cooperación regional. Al articular a los ocho países amazónicos y a las organizaciones indígenas, la OTCA fortalece su papel como plataforma de diálogo intercultural y como espacio capaz de aproximar agendas técnicas, políticas y territoriales. El MAPI conecta protección territorial, derechos colectivos, biodiversidad, desarrollo con justicia social y conocimientos ancestrales. 

Marco Antonio Humes Méndez, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, destaca que el MAPI ya cuenta con una base institucional definida y que el desafío ahora es avanzar hacia su implementación concreta. 

“El MAPI ya está consolidado porque los países acordaron la Resolución 17, que establece sus bases de funcionamiento.” 

— Marco Antonio Humes Méndez – Bolivia 

El desafío de convertir los acuerdos en acciones 

Con la aprobación de sus principales instrumentos de funcionamiento, el MAPI inicia ahora una nueva etapa. La implementación de los ejes estratégicos, las mesas de trabajo temáticas y directrices, el desarrollo del Plan de Trabajo 2026-2027 y el fortalecimiento de la coordinación entre los Países Miembros y los representantes indígenas serán determinantes para consolidar este nuevo modelo de gobernanza. 

Marco Antonio Humeres Méndez, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, destaca que el mecanismo cuenta con una base institucional sólida para avanzar hacia esa etapa. 

“El MAPI ya está consolidado porque los países acordaron la Resolución 17, que establece sus bases de funcionamiento.” 

— Marco Antonio Humes Méndez, Bolivia 

Para Ângela Amankwa, copresidenta del MAPI por el asiento de los Pueblos Indígenas y representante de la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña (COIAB), el mecanismo también simboliza el reconocimiento de un papel que los pueblos indígenas han desempeñado históricamente. 

“Nosotros, los Pueblos Indígenas, también gestionamos, protegemos y cuidamos la Amazonía a partir de nuestras propias gobernanzas.” 

— Ângela Kaxuyana, Brasil 

La consolidación del MAPI representa un paso decisivo para fortalecer una gobernanza amazónica más inclusiva, intercultural y participativa. En una región que enfrenta crecientes presiones derivadas del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los conflictos sobre el uso del territorio, el mecanismo abre un nuevo espacio para construir respuestas conjuntas desde el diálogo, el reconocimiento mutuo y la cooperación regional. 

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Los testimonios que acompañan este artículo forman parte de la primera serie de Voces Amazónicas, una iniciativa que recoge las experiencias y perspectivas de representantes indígenas, delegados gubernamentales y otros actores que participaron en la construcción y puesta en marcha del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI). Voces Amazónicas es desarrollada en el marco de la Subvención Raíces Indígenas para la Gobernanza Amazónica (RAIGA) y la serie continuará incorporando nuevas voces de los ocho Países Miembros de la OTCA, con el propósito de preservar la memoria de este proceso de cooperación regional. 

La Subvención Raíces Indígenas para la Gobernanza Amazónica (RAIGA) acompaña y apoya los procesos de diálogo del Mecanismo Amazónico de los Pueblos Indígenas (MAPI). Esta subvención es ejecutada por la Secretaría Permanente de la OTCA en el marco del Programa Amazonía+, financiado por la Unión Europea e implementado por la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo (AICS), la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP) y Expertise France.