En 2025, la Amazonía brasileña registró la menor superficie quemada desde el inicio de la serie histórica de MapBiomas Fuego, en 1985. Un total de 3,1 millones de hectáreas fueron afectadas, lo que representa una reducción del 80 % respecto de 2024, cuando el bioma alcanzó el récord de 15,8 millones de hectáreas quemadas.

Los datos forman parte de la segunda edición del Informe Anual del Fuego en Brasil, presentado por MapBiomas el martes 21 de julio en la sede de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), en Brasilia. El documento presenta información sobre la ocurrencia y la dinámica del fuego en el territorio brasileño entre 1985 y 2025.

El evento reunió a representantes de la OTCA, MapBiomas, instituciones gubernamentales, cuerpos de bomberos y organizaciones que trabajan en el monitoreo, la prevención y el manejo integrado del fuego.

Para la directora ejecutiva de la OTCA, Vanessa Grazziotin, enfrentar el fuego en la región amazónica requiere la articulación entre los ocho Países Miembros de la Organización y debe estar asociado con la promoción de mejores condiciones de vida para las poblaciones amazónicas.

“Nuestro esfuerzo es transformar la Amazonía en una región que garantice no solo la supervivencia, sino también una vida digna para toda su población, mediante el manejo sostenible de las riquezas naturales, los bosques y los demás recursos del bioma. Esto incluye enfrentar la amenaza del fuego”, afirmó Grazziotin.

Durante la presentación, Grazziotin también destacó la creación de la Red Amazónica de Manejo Integral del Fuego (RAMIF) y los avances en la construcción de un entendimiento operativo para apoyar respuestas coordinadas de los países ante eventos extremos.

La Amazonía contribuyó a la reducción nacional

En todo Brasil, 12,7 millones de hectáreas fueron afectadas por el fuego en 2025. Esta superficie fue un 58 % menor que la registrada en 2024 y quedó un 31 % por debajo del promedio histórico anual, estimado en 18,4 millones de hectáreas.

La reducción observada en la Amazonía contribuyó de manera decisiva al resultado nacional. El bioma representó el 24,7 % de la superficie quemada en el país en 2025. El Cerrado continuó siendo el bioma más afectado, con 8,7 millones de hectáreas quemadas, equivalentes al 68,6 % del total brasileño. En conjunto, la Amazonía y el Cerrado concentraron más del 93 % de la superficie quemada durante el año.

Aunque en 2025 se registró una reducción significativa, el análisis de largo plazo muestra la magnitud del desafío amazónico. Entre 1985 y 2025, aproximadamente 88,6 millones de hectáreas del bioma se quemaron al menos una vez. Esta extensión corresponde al 21 % de la Amazonía brasileña y al 42,5 % de toda la superficie quemada acumulada en el país.

 

En 2025, la Amazonía brasileña registró 3,1 millones de hectáreas quemadas, equivalentes al 25 % del total nacional. La superficie fue un 56 % inferior al promedio histórico y un 80 % menor que en 2024. Fuente: RAF-2026, MapBiomas.

La recurrencia del fuego también genera preocupación. Aproximadamente el 68 % de las áreas afectadas en la Amazonía se quemaron dos o más veces durante los 41 años analizados. Entre las áreas afectadas de manera recurrente, el 31,6 % volvió a quemarse en intervalos de hasta dos años, lo que redujo el tiempo disponible para la recuperación de la vegetación.

El estudio también muestra que el 52 % de la superficie quemada anualmente en el bioma se encontraba en áreas de uso antrópico, especialmente pastizales. El 48 % restante correspondió a vegetación nativa, incluidas formaciones forestales, campestres y áreas inundables.

Para el coordinador técnico del Observatorio Regional Amazónico (ORA), Gonzalo Llosa, las series históricas de este alcance son importantes para respaldar medidas de prevención y respuestas coordinadas.

“Aunque los datos presentados se refieren a Brasil, la dinámica del fuego atraviesa fronteras. Para el ORA, integrar series nacionales y regionales es esencial para anticipar riesgos, fortalecer los sistemas de alerta y apoyar respuestas coordinadas entre los países amazónicos”, afirmó Llosa. “Para ello, también es necesario conocer las capacidades instaladas de las instituciones llamadas a intervenir y, cuando sea necesario, fortalecerlas para que puedan actuar con mayor eficacia frente a esta amenaza» complementó el coordinador.

Datos públicos para orientar decisiones

Elaborado por la iniciativa MapBiomas Fuego, el informe utiliza imágenes de los satélites Landsat, con una resolución espacial de 30 metros, y técnicas de aprendizaje automático para identificar las cicatrices dejadas por el fuego.

La Colección 5 incorpora dos nuevos productos. El primero estima la severidad potencial de los incendios a partir de los cambios observados en la vegetación y el suelo antes y después del fuego. El segundo calcula el intervalo entre ocurrencias sucesivas en una misma área. Los datos también pueden consultarse por bioma, estado, municipio, tipo de cobertura y uso del suelo y categoría de tenencia de la tierra.

Tasso Azevedo, coordinador general de MapBiomas, destacó la importancia de producir datos accesibles, actualizados y científicamente sólidos. “El impacto lo generan quienes utilizan los datos”, afirmó Azevedo. Para Ane Alencar, coordinadora de MapBiomas Fuego, la información sobre recurrencia, severidad e intervalo de retorno del fuego permite comprender los cambios en los patrones de las quemas y orientar medidas preventivas y la implementación de la Política Nacional de Manejo Integrado del Fuego en Brasil.

En todo el territorio brasileño, 208 millones de hectáreas se quemaron al menos una vez entre 1985 y 2025. Esta extensión equivale aproximadamente al 24 % del país, es decir, una de cada cuatro hectáreas. En el 64 % de las áreas afectadas, el fuego ocurrió más de una vez.

El Informe Anual del Fuego en Brasil, los mapas y los datos de la Colección 5 de MapBiomas Fuego están disponibles gratuitamente. La transmisión del evento de presentación también puede consultarse en línea.

Gonzalo Llosa, coordinador técnico del ORA, destacó la importancia de integrar datos nacionales y regionales para anticipar riesgos y apoyar respuestas coordinadas frente al fuego entre los países amazónicos. Foto Maycon Castro.